sábado, 10 de octubre de 2009

El cerebro registra la sensación de atravesar un túnel antes de morir

INVESTIGACION DE LA UNIVERSIDAD GEORGE WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS
Prueban que el cerebro registra la sensación de atravesar un túnel justo antes de morir
Observaron que hay un pico de actividad cerebral en el momento del último suspiro.

Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) están firmemente arraigadas en la tradición popular y también médica. Mucha gente que ha estado cerca de perder la vida o ha sido resucitada justo en el filo de la despedida hace un relato muy similar. Dice haber sentido que estaba "fuera del cuerpo", haber visto una luz brillante y experimentado un sinnúmero de recuerdos, entre ellos, el haber atravesado un túnel.

La mayoría considera que esta experiencia es espiritual en su naturaleza, pero un estudio publicado online en el Journal of Palliative Medicine esta semana pone al descubierto señales fisiológicas en esta experiencia. Investigadores de la Universidad George Washington, en los Estados Unidos, estudiaron a siete pacientes que tenían funciones cerebrales normales pero sufrían de enfermedades terminales y cuyas familias habían decidido retirarles los tratamientos de prolongación de la vida (como la conexión a un respirador mecánico).

Los pacientes sufrían de distintas enfermedades -cáncer, dolencias coronarias o fallas multiorgánicas- y fueron monitoreados por un dispositivo que mide el nivel de conscienciay también por un electroencefalógrafo (EEG), que mide las ondas cerebrales.

El estudio mostró que, en cada caso, la pérdida de presión sanguínea era seguida por una caída en la actividad relacionada con la conciencia. Pero luego un pico de actividad cerebral aparecía en el EEG justo en los momentos previos a la muerte.

Esta ráfaga de actividad en los siete pacientes era comparable y consistente en su duración. Los investigadores sugieren que como el repunte de actividad cerebral ocurrió cuando el paciente no tenía presión sanguínea, los pacientes que viven experiencias "cercanas a la muerte" estarían evocando "recuerdos agregados", guardados en las neuronas de sus cerebros. "Las experiencias cercanas a la muerte fueron ampliamente documentadas" escribieron los autores. "Lo interesante es que estas descripciones tienden a tener un punto en común en el sentido de que el recuerdo es vívido y detallado. El fin de la vida es un área de la medicina clínica muy poco estudiada, que merece más atención", puntualiza el informe publicado.

Este estudio se suma al de la Universidad de Southampton, en Inglaterra, que puso en marcha un relevamiento de las ECM en hospitales europeos. Sus resultados preliminares estarían el año que viene.
TRADUCCIÓN: Silvia S. Simonetti

Nota Original: Hacer click acá
"Los Ángeles Times". Especial - [Reproducción de Nota]

jueves, 8 de octubre de 2009

Alain de Botton: Una filosofía del éxito más benévola y moderada.

Alain de Botton examina nuestras ideas sobre el éxito y el fracaso, y cuestiona las suposiciones subyacentes a estas dos valoraciones. ¿El éxito es siempre merecido? ¿Lo es el fracaso? Hace una elocuente y aguda argumentación para ir más allá del esnobismo y encontrar verdadero placer en nuestro trabajo.

Link para ver el video: Hacer click acá.
  • Alain de Botton nació en Zurich (Suiza) en 1969 y actualmente vive en Londres. Escribe libros de ensayo donde mezcla sus ideas y experiencias, con las de artistas, filósofos y pensadores. Su estilo de escritura se califica como “Filosofía de la vida cotidiana”. [Origen]

martes, 6 de octubre de 2009

Muhammad Yunus - El banquero de los pobres



Esta historia comenzó hace 30 años. Un banco, dos empleados y un visionario subversivo. Muhammad Yunus inventó los microcréditos, préstamos sin aval para desfavorecidos. El sistema que ha sacado de la miseria a millones de personas e invita a soñar con el fin de la pobreza. [Reproducción de Nota]

Si alguien comienza un discurso predicando la “firme, profunda, apasionada” convicción de que “podemos crear un mundo libre de pobreza”, como hace invariablemente Muhammad Yunus, podemos admirar la intención pero dudar del hombre. Si entonces nos enteramos de que es catedrático de Economía, es posible que le escuchemos con un poco más de atención, pero nos esforzaríamos para eliminar la sospecha de que es un excéntrico bienintencionado, un quijote musulmán.
Hasta que uno descubre que el orador es uno de los capitalistas más triunfadores del mundo, un hombre de negocios que hace 30 años puso en marcha un banco con tres empleados, incluido él; que hoy da trabajo a 20.000 personas, y que ha creado otras 18 empresas, entre ellas, la mayor red de teléfonos móviles del sur de Asia. Entonces, uno empieza a pensar que sus teorías utópicas quizá tengan una credibilidad ganada a pulso, que tal vez la visión de este soñador tenga su lógica. Ante todo, porque el tipo de capitalismo al que ha dedicado su vida no tiene como misión principal obtener beneficios, sino ayudar a los desdichados de la tierra.
Muhammad Yunus es a la pobreza lo que Bill Gates al software. Salvo que Yunus ha alcanzado objetivos inimaginables, en un ciclo irreprimible de crecimiento exponencial, en un entorno empresarial infinitamente más duro que el de la frondosa Seattle. Una de las razones que permiten creer que tal vez haya encontrado la fórmula para acabar con la maldición más antigua de la humanidad, para abordar la situación de mil millones de personas que carecen de las necesidades básicas para vivir, es que ha conseguido que funcione en las circunstancias más extremas. El laboratorio en el que lleva a cabo su experimento es Bangladesh, un país que tiene el tamaño de Andalucía y una población de 145 millones de habitantes, la mayoría de los cuales vive en una pobreza profunda. Pero Yunus, que nació en Bangladesh en 1940, cuando su país seguía siendo parte de India y todavía estaba bajo dominio británico, se ha planteado un desafío incluso mayor. Como un trapecista de circo que dijera al público “si pensaban que lo anterior era peligroso, fíjense en esto”, ha escogido como objeto de su experimento a las personas más pobres entre los pobres de Bangladesh, el grupo más sometido y con más limitaciones mentales y materiales en este país de abrumadora mayoría musulmana: las mujeres.
“Era una locura”, dice sonriendo Nurjahan Begum al recordar los comienzos de Grameen Bank y la primera “oficina” en la que trabajó: un cobertizo con tejado de chapa de zinc, una mesa, una silla, dos bancos, y sin luz ni teléfono. Nurjahan es una de las dos estudiantes de Económicas que en 1976 ayudaron al profesor Yunus a poner en marcha el proyecto. Su cometido —a pesar de la oposición de sus padres, que querían que permaneciera encerrada en casa esperando a que le escogieran un marido— consistió en hacer el trabajo de campo preliminar, reunir datos que permitieran ver si era factible construir un banco especializado en préstamos para mujeres muy pobres. “¡Una absoluta locura!”, repite, y se ríe, mientras menea la cabeza, asombrada del insensato idealismo de su juventud.
Es una mujer menuda de rostro amable e inteligente, que lleva gafas redondas y un sari azul celeste, sentada detrás de una mesa desde donde controla sus dominios. Nos encontramos en el octavo piso de la sede central de Grameen Bank, un edificio de 21 pisos que, en el contexto de la capital bangladesí, Dhaka, es como el Empire State Building. Nurjahan, que lleva la cabeza cubierta, es una de los tres administradores generales del banco, responsable del programa de formación e internacional, y directora general de un programa de becas para niños que se creó hace tres años llamado Grameen Shikkha. Nurjahan me cuenta que la última vez que la reina Sofía estuvo en Bangladesh le dio 30.000 euros para el programa Shikkha. La reina de España, cuya foto tiene en la pared Nurjahan, ha estado en Bangladesh apoyando los proyectos de Grameen tres veces en la última década. “El dinero que nos dio servirá para financiar 60 becas universitarias y 50 para niños de edad escolar”.
A pesar del calor y la humedad asfixiantes de Dhaka, el despacho de la declarada fan número uno bengalí de la reina española no tiene aire acondicionado, sólo ventanas abiertas y ventiladores. En la mesa tiene un pequeño botón, como un timbre. Cada vez que lo aprieta, que es aproximadamente cada 10 minutos durante la hora y media que estoy con ella, aparece un hombre. Para traer una taza de té, o un documento, o un libro, o una estadística, u otra taza de té. Y no siempre acude el mismo: he podido ver, al menos, a cuatro de estos genios de la lámpara.
“Era una locura”, insiste, “por toda la discriminación contra las mujeres que existía en aquellos días. Toda la ignorancia y la superstición que tuvimos que vencer. Era terrible. Las mujeres tenían siete u ocho hijos, mientras los hombres tenían un montón de esposas y podían abandonar a la que quisieran con sólo decir ‘me divorcio de ti’ tres veces. Las mujeres no tenían ninguna movilidad. No podían salir de casa, ni siquiera para visitar a sus madres, sin permiso del marido o de los suegros. El marido podía pegar a la mujer por cualquier razón. En mis recorridos por las aldeas para hacer mis investigaciones, me encontré con la opinión frecuente de que, si una mujer recibía habitualmente una paliza, acabaría yendo al cielo”.
La idea inicial de Yunus –una idea que, más que revolucionaria, fue trascendental– era dividir sus préstamos al 50% entre hombres y mujeres. “El primer problema fue que ninguna mujer quería aceptar nuestro dinero, porque todas tenían miedo de recibir una paliza”, explica Nurjahan. “Además, nunca habían manejado dinero. Lo temían. Y, por si eso no fuera suficiente, varios imanes nos criticaron. Deseaban que las mujeres se quedaran en su sitio”.
Mientras tanto, Yunus debía afrontar otra batalla. Para poder poner en marcha su banco, tuvo que convencer a los bancos convencionales de que le prestaran dinero. Y eso, mientras planeaba echar por tierra un principio fundamental del mundo financiero: que sólo se presta dinero a quien ofrezca pruebas documentales inequívocas de que va a poder devolverlo. El plan de Yunus, original y totalmente subversivo, consistía en prestar pequeñas cantidades de dinero a los pobres sin garantías; prestar el dinero basándose en un sistema de confianza, no en contratos legales. Según cuenta Yunus en su autobiografía, Banker to the Poor (El banquero de los pobres), los responsables bancarios a los que acudió al principio le miraban como a un loco.
Yunus cree que los que están locos son los banqueros, o el sistema que representan. “Los bancos ejercen un apartheid financiero escandaloso”, dice Yunus. “Dicen que dos terceras partes de la población mundial no tienen derecho a emplear sus servicios. Que no son solventes. Definen las reglas y los demás las aceptamos porque son poderosos”.
Yunus habla no en el último piso de su edificio, como suelen hacer los presidentes y directores generales de las grandes empresas, sino cuatro plantas por debajo de la de Nurjahan, en un despacho tan desnudo como el de ella (salvo una foto suya junto a la reina Sofía en una aldea), y también sin aire acondicionado. Lleva una camisa marrón sin cuello y tiene una juvenil mata de pelo blanco. Cargado como está de premios internacionales y doctorados honoris causa, se muestra sinceramente entusiasmado cuando le digo que EL PAÍS ha querido destacarle entre los ganadores históricos del Príncipe de Asturias.
Su aspecto y su forma de actuar son los de un hombre 20 años más joven, no de 66, y es una de esas personas espontáneas, siempre dispuestas a reír y sonreír, que desprenden buen humor, entusiasmo, curiosidad y brillantez mental.
“Los bancos dicen”, continúa, animándose con el tema, “que si uno no tiene avales, no pueden hacer negocios con ellos. ¿Quién ha dicho que hace falta una garantía? ¡No! Y ésa fue mi primera lucha, eliminar la necesidad de avales y demostrar que podemos seguir considerándolo un negocio bancario”.
Por increíble que resulte, eso es exactamente lo que ha hecho Grameen Bank. En un plazo de seis años, Yunus consiguió, primero, convencer a los bancos institucionales (a base de garantías personales que él mismo dio) de que le prestaran el dinero necesario para ofrecer “microcréditos”, un concepto de repercusión mundial que él inventó; y, en segundo lugar, logró alcanzar la paridad entre los sexos, prestar dinero al mismo número de hombres y de mujeres.
“Y lo que descubrimos”, dice Yunus, “fue que no sólo las mujeres eran más fiables que los hombres a la hora de devolver el dinero, sino que las cantidades pequeñas de dinero que pasaban por manos de las mujeres rendían muchos más beneficios para la familia. El motivo es que la mujer, sin darse cuenta, adquiere una habilidad muy especial, aprende a administrar los recursos escasos. Si no lo hace, no sólo es que la familia pase hambre: es que el marido se enfada y le pega. Así que, cuando le prestábamos un poco de dinero –30 dólares, 50 dólares–, sabía sacarle el máximo provecho para el bien del hogar. Las prioridades del hombre son otras. Él quiere pasárselo bien fuera de casa, presumir ante sus amigos. Si nos fijamos en la lista de prioridades de la mujer, nunca empieza por ella misma. Empieza por sus hijos y la familia. Si su nombre figura en la lista, es en último lugar”.
Yunus aplicó la lección. En 1983 constituyó formalmente Grameen –que significa “aldea” en bengalí– como banco y, desde entonces, su estrategia ha estado clara: prestar dinero a mujeres. El principio ha sido siempre el de ofrecer la máxima flexibilidad y los mínimos tipos de interés a los prestatarios. Hoy en día, Grameen trabaja en 70.000 pueblos, posee 2.200 sucursales y cuenta con 6,6 millones de prestatarios; el 97%, mujeres, y todos pobres. En un país en el que el analfabetismo es galopante y la electricidad escasa, el sistema de microcréditos de Grameen funciona, como le gusta decir a Yunus, “como un reloj”. El porcentaje de incumplimiento en los préstamos es inferior al 1,5%, la envidia de cualquier gran banco. Salvo en 1983, 1991 y 1992, Grameen ha tenido siempre beneficios anuales, todos ellos reinvertidos en el banco, que no ha dejado de crecer. El modelo de microcréditos de Grameen se ha imitado en más de 80 países, entre ellos España y Estados Unidos, y alcanza a 100 millones de personas en todo el mundo.
El pueblo de Sadipur Sonargoan no está más que a 42 kilómetros de Dhaka, pero los 20 primeros, pura expansión ininterrumpida de la capital, duran una eternidad. Pero eso no es lo peor. Lo peor es la sensación de que no voy a poder salir de Bangladesh con vida. Es posible que haya sitios en el mundo en los que el tráfico sea más caótico que en Dhaka, una ciudad de 12 millones de habitantes espantosamente apiñados, pero lo dudo. Rickshaws de colores chillones (los taxis bicicleta, en los que una persona tira de un carrito para dos), taxis motocicleta, viejos coches herrumbrosos que parecen mantenerse unidos con gomas elásticas, autobuses inclinados que llevan a tanta gente encima del techo como en el interior, otros autobuses de dos pisos (del modelo vigente en Londres durante la II Guerra Mundial), masas de peatones suicidas, a menudo descalzos: todos se disputan un mismo espacio y tienen que tomar constantemente decisiones en las que la diferencia entre vida y muerte es cuestión de milímetros.
Es una visión del infierno, tras la que Sadipur me parece el paraíso. Carreteras de suaves curvas cubiertas por las copas de árboles inmensos, de vez en cuando un rickshaw que pasa en silencio –los colores brillantes, aquí, no son amenazadores, sino bellos–, tranquilos arrozales, vacas solitarias que pacen entre los bananeros de anchas hojas y, en el pueblo propiamente dicho, pulcras casas de madera con suelo de barro, situadas a intervalos regulares. Acompañado por el gerente del banco del pueblo, un joven de 25 años y ojos brillantes que me dice que tiene un título de master en Geografía, me reúno con unas setenta mujeres –de las 4.883 a las que atiende la sucursal local– que se han beneficiado de los préstamos de Grameen, y oigo los relatos detallados de una docena de ellas. La historia es siempre la misma. Una mujer solicita un préstamo inicial de unos 3.000 taka (alrededor de 35 euros) y con ese dinero acumula reservas para una tienda rudimentaria de alimentación, o financia la compra de un telar de madera, o compra una vaca, o arrienda una parcela en un arrozal. Convierte el préstamo en beneficio, devuelve el dinero al banco con un 20% de interés y luego obtiene otro préstamo, esta vez, por ejemplo, de 5.000 taka. Con él amplía un poco más su negocio, cumple los pagos –normalmente, semanales o quincenales– y pide otro crédito mayor para construir una casa, para lo que le conceden un interés más bajo, del 8%. Al cabo del tiempo, abre una cartilla de ahorros y luego, quizá, obtiene un crédito escolar al 5% de interés para ayudar a enviar a sus hijos a la Universidad.
Ése es el caso de una mujer vestida de negro de los pies a la cabeza, llamada Jahana, cuyo sueño es que su hijo Muhammad, de 15 años, pueda llegar a ser médico. Ese sueño, inconcebible antes de que Grameen apareciera en escena, podría hacerse ahora realidad. En el pueblo hay cuatro estudiantes universitarios. Uno es el hijo de una señora llamada Rashida que ganaba 60 taka diarios (menos de un euro) antes de obtener el primero de sus préstamos de Grameen, hace cinco años; ahora, su microtienda de alimentación va viento en popa, y gana 400 taka diarios. Luego está Aulia Begum, cuya bella hija de 22 años, Roshanunina, está pasando unos días en casa descansando de sus clases de ciencias políticas en la Universidad de Dhaka. Aulia, como todas las demás mujeres con las que hablo, es totalmente analfabeta. Gracias a los préstamos de Grameen concedidos a su pequeña farmacia, y a una beca universitaria también proporcionada por el banco, su hija se ha adentrado en un terreno que su madre no podía ni imaginarse cuando nació la niña. “Me interesa especialmente la política internacional”, dice Roshanunina, una joven alta, esbelta y sonriente, de unos rasgos exquisitos enmarcados –como si fuera una Virgen María– en un velo rosa que parece de satén. Para la generación de su madre, la Universidad era un concepto desconocido. Hoy, Grameen Bank reparte sus 18.000 becas por igual entre chicos y chicas. Pregunto a Roshanunina si tiene algún sueño. “Ir a estudiar al extranjero”, responde con gran seguridad. “Canadá sería estupendo”.
No hay unos horizontes tan amplios para las ocho mujeres mendigas con las que hablo a continuación. El programa de Grammen para los mendigos, conocido como Préstamos de lucha, comenzó sólo hace tres años, pero cuenta ya con 80.000 beneficiarios en todo el país. En su caso, un préstamo habitual suele ascender a 1.000 taka (alrededor de 12 euros), con un interés del 0%, pagable cuando sea posible, si es que es posible alguna vez. Sabitum, que tiene 54 años, lleva 10 años mendigando desde que su marido se quedó paralítico y eso no le dejó otra opción. Iba de casa en casa pidiendo arroz o trapos viejos para vestirse. Ahora, lo que hace –lo que hacen todas las mendigas que disponen de préstamos bancarios– es lo mismo pero, en vez de limitarse a pedir, vende chocolate, o plátanos, o galletas que ha comprado previamente con el dinero prestado. Las historias son terribles; la pobreza, de absoluta miseria. Mojiton, que tiene 60 años y ha dado a luz nueve hijos, todos los cuales murieron a causa de diversas enfermedades, ha logrado hace poco comprar una cabra con su préstamo y confía en empezar pronto a vender leche. Amina, de 54 años pero que parece de 74, lleva mendigando 10 años desde que perdió la vista en un ojo. Vende pasteles de arroz y pitas, pero sigue mendigando, aunque me asegura que preferiría no hacerlo. Sabitum, la que mejor parada ha salido del grupo, obtuvo el préstamo hace un año y lo está devolviendo en plazos de 20 taka semanales. “Con el dinero que he ganado he comprado tres gallinas y tres patas”, me cuenta, mirándome desde el suelo, sentada sobre sus talones, delgada y descalza. “Ahora vendo huevos y he dejado la mendicidad. Todavía voy de puerta en puerta, pero ahora tengo mi pequeño negocio”.
Las mendigas, claramente enfermas, hablan en voz baja, a veces ronca. Pero cuando pregunto a todo el grupo si se sienten más felices y orgullosas desde que obtuvieron los préstamos de Grameen, por primera vez veo sonrisas. Asienten y murmuran su aprobación de forma unánime. En comparación con el tono apagado en el que habían respondido individualmente, es una auténtica conmoción.
Con esa referencia, la escena que presencio poco después, en una reunión de 50 “miembros” de pleno derecho de Grameen –así se denominan a sí mismas—, es tan eufórica como una final de la Copa del Mundo. Las 50 mujeres, vestidas con sus mejores saris, componen una imagen rica y colorida situadas geométricamente en unos bancos dentro de un cobertizo que sirve también de aula, con techo de chapa y estructura de madera. Han venido, como hacen todas las semanas, a reunirse con el joven director de la sucursal local de Grameen, para discutir los temas pendientes, proponer nuevos préstamos y devolver los antiguos. La persona escogida para dirigir el grupo, una mujer alta y con gafas llamada Mazeda que tiene aspecto de abogada (aunque tampoco ella sabe leer), me explica lo que ya había oído en la sede central: que las prestatarias de Grameen tienen que organizarse, como condición para el préstamo, en grupos de cinco. Cada grupo se supervisa a sí mismo, vigila que no se rompa el pacto con el banco, permite que se animen unas a otras y sirve, más o menos, como garantía de buen funcionamiento. Si una de ellas no paga una letra, no es que las demás tengan que poner el dinero, pero deja en mal lugar al grupo, y eso es algo que nadie quiere hacer, porque es una cuestión de honor. El sistema de préstamos de Grameen, que, como decía Yunus, se basa en la confianza, acaba siendo tan vinculante como el tradicional, basado en contratos legales.
Escucho historias de muchas mujeres, tan decididas como podría serlo un grupo equivalente en Europa occidental. Orgullo y dignidad es lo que muestra Mazeda cuando, al final de la reunión, se aproxima a dar al joven director de la sucursal un fajo de billetes, 500 taka: su pago de la semana. Le siguen otras que depositan el dinero en la mesa, cada cantidad meticulosamente anotada en un libro por un ayudante del director. Una de las mujeres me pregunta qué me ha parecido la reunión. Le digo que creía que venía a un pueblo sumido en la miseria absoluta, pero que lo que he visto es que, aunque no son ricas, dan la impresión de ser unas mujeres tan seguras de sí mismas, saludables y felices como cualquiera. Le digo que me han contado que, antiguamente, en Bangladesh, a las mujeres les enseñaban a mirar siempre hacia abajo y no abrir nunca la boca. Pero que aquí he visto lo que han cambiado las cosas. Cuando termino de hablar, estallan todas en una alegre ronda de aplausos.
Antes de subirme al coche para el viaje de vuelta a Dhaka, Mazeda me dice: “Por favor, déle muchos saludos a la reina Sofía. Estuvo aquí con nosotras y la recordamos con mucho cariño”.
De vuelta en la sede central de Grameen recuerdo a Yunus una cosa que dijo durante un discurso en la Harvard Business School. Que el sistema de microcréditos es una herramienta que libera los sueños de la gente, da a los pobres dignidad y respeto, y llena de contenido sus vidas.
“Sí. Eso es lo más importante”, responde Yunus. “Mi trabajo rápidamente me llevó a la conclusión de que la pobreza no la crean los pobres. No podemos aferrarnos a la idea convencional de que son perezosos, les falta empuje. No es culpa suya. No son ellos quienes crean la pobreza. La pobreza la crea el sistema que hemos construido. Los pobres tienen tanta energía y tanta creatividad como cualquier ser humano en este planeta”.
Entonces, ¿es todo cuestión de liberar energía? “Exacto. Preste dinero a una mujer pobre, ayúdela a empezar, y vea cómo se produce el milagro. Toda su vida ha pensado que no era nada, y ahora, por primera vez, siente que es alguien. Que puede cuidar de sí misma. Que puede desarrollarse como persona más allá de la supervivencia. Por eso digo que estos préstamos son el dinero de los milagros. Permiten que esas personas empiecen a vivir como seres humanos por primera vez”.
Yunus opina que el capitalismo, tal como se concibe tradicionalmente, debe cambiar. Empezando por el sistema bancario. Pero no es que propugne una revolución marxista ni nada parecido. Lo que quiere es que se amplíe la definición de la palabra capitalismo más allá de la mera obtención de beneficios. Porque es claramente partidario de la libre empresa y está totalmente en contra de la caridad como estrategia a largo plazo para afrontar los desequilibrios mundiales entre ricos y pobres.
“En definitiva, mi argumento es que, cuando se dan limosnas, se impide que la gente tenga iniciativa. ‘Quédate como estás y yo cuidaré de ti’. Pero es la iniciativa lo que empuja a la gente a subir del primer nivel al segundo, y del segundo al tercero. Sin ella, no somos nada. Así que, en mi opinión, es mucho mejor recibir un préstamo que una limosna, porque con el préstamo el beneficiario asume una responsabilidad. ‘Voy a usar tu dinero y voy a ganar lo suficiente para devolvértelo con intereses y aún quedarme con algo’: ése es el trato. El que vive de limosnas se queda en las limosnas. Fíjese en lo que pasa con muchos de los que viven de la ayuda estatal en Estados Unidos o Europa. No sólo viven de la beneficencia ellos, sino que sus hijos también, porque no han aprendido a hacer nada más”.
¿Está en contra de toda protección social, entonces? “No, no. No es eso lo que digo. Lo que digo es que hay que dar a la gente una opción, un incentivo. Fíjese en los mendigos con los que trabajamos. No les digo que dejen de pedir, sino ‘¿por qué no probáis también esta otra opción?’. Les digo que, si aceptan el préstamo, tienen que devolverlo, pero que, si lo hacen, obtendrán un préstamo mayor. Con la primera opción, uno renuncia a tener el control de su propia vida; con la segunda, lo recupera”.
Me voy a hacer una segunda visi- ta a un pueblo. En esta ocasión, uno llamado Rajabar, a 50 kilómetros de Dhaka, y vuelvo a encontrarme en medio de la orgiástica danza de tráfico mortal que mantiene esta ciudad. Mi conductor –mi brillante conductor– entra y sale de las calles, da rodeos y maniobra con la intensidad de un conductor de fórmula 1. Como los demás –desde los rickshaws hasta los conductores de autobuses de dos pisos, hasta los peatones–, él también muestra unos reflejos propios de Fernando Alonso. Y no durante hora y media. Durante todo el día. Y no se ven cinturones de seguridad, ni cascos de motos. Ni uno.
En Rajabar (¡donde también recuerdan una visita de la reina de España!) hablo con otra docena de mujeres. Una de ellas se llama Nilufer Begum. Cree que tiene 40 años. Me cuenta que, hasta hace 16, cuando llegó el dinero milagroso de Grameen, vivía en casa de su madre y dormía sobre una alfombra, en el suelo, compartiendo la habitación con la vaca de un vecino. Había huido de su marido, que era vago y pobre, y le pegaba. “Al principio recibí 5.000 taka y con eso compré una vaca. Vendí la leche, pagué el préstamo y recibí otro de 10.000. Con ese dinero arrendé un trozo de tierra y cultivé un poco de arroz. Devolví los 10.000, conseguí 15.000 y establecí una pequeña tienda. Luego conseguí un préstamo mayor y construí una casa”. Y así sucesivamente. Ahora tiene un par de casas que alquila y unos ingresos de 6.000 taka mensuales, y tiene pensado emplear el crédito de 70.000 que pronto va a recibir en comprar un microbús para transportar a la gente de los pueblos vecinos.
Acompaño a Nilufer a su tienda. Su marido trabaja allí y es, a todos los efectos, empleado suyo. Ella se coloca junto a él para hacerse una foto y queda bien claro quién manda; quién es el orgulloso y quién el sumiso. La tienda es rudimentaria y no tiene frigorífico (otro deseo en la lista de Nilufer), pero tiene una mercancía tan variada como cualquier supermercado pequeño: refrescos, pasta de dientes, plátanos, galletas, aspirinas, huevos. Y es una especie de café, con gente bebiendo té o leche de coco, disfrutando de la mayor atracción del pueblo, un viejísimo televisor.
El director de área de Grameen en Rajabar y responsable de 10 sucursales, Rahman, lleva 19 años trabajando con Grameen, pero no parece que su entusiasmo haya remitido. Mientras comemos un almuerzo de pollo al curry con arroz y berenjenas, me explica, con una convicción casi religiosa, la satisfacción que le da su trabajo. “Me encanta dar a la gente la oportunidad de soñar, ayudar a que Bangladesh sea un buen país, un modelo para el mundo”, dice.
Es el mismo espíritu que encuentro en todos los empleados de Grameen con los que me encuentro y, sobre todo, en el propio Yunus, del que Nurjahan sigue hablando, tras 30 años de trabajar con él, con la devoción de una ferviente discípula. “Es nuestro líder, nuestro maestro”, me dice, echando chispas por los ojos. “Dice que debemos poner un sueño en el corazón de las personas”.
Yunus no es solamente un visionario, y probablemente un santo; es, además, seguro, un genio. Un hombre que tuvo una idea que ha cambiado las vidas de millones de seres humanos. Y, sin embargo, no tiene esa vanidad ni esa soberbia que, muchas veces, posee a los poderosos de los que dependen miles (en su caso, millones) de personas. Es un hombre con una misión, pero no un fanático. Está seguro de lo que cree, pero no parece que tenga una gran opinión de sí mismo. Ni tampoco, por ejemplo, de George W. Bush.
“Cuando llegó el nuevo siglo, hubo una gran corriente de buena voluntad en el mundo”, recuerda Yunus. “Había un optimismo tremendo; soñábamos con otro tipo de mundo. Por primera vez en la historia de la humanidad, todos los países se reunieron y fijaron una fecha, con los Objetivos del Milenio de la ONU, para mejorar el mundo. Queremos reducir el número de pobres a la mitad de aquí a 2015, dijeron. Y... llegó Bush. Que da marcha atrás en todo. Crea desconfianza entre la gente, desautoriza a la ONU y dice que puede ocuparse él de todo. Y así estamos hoy, en este lío del que no sabemos cómo salir”.
No se hubiera llegado a semejante lío si Bush, o más bien la gente que lo rodea, hubiese sabido entender el mundo con más sencillez. Una firme conclusión a la que llegó Yunus cuando estudiaba Economía hace 40 años en, precisamente, Estados Unidos es que las teorías complejas impiden ver la verdad. “¿De dónde nace el terrorismo? Muy fácil. De un fuerte sentido de injusticia. Puede ser injusticia religiosa, puede ser injusticia política, puede ser injusticia económica, puede ser verdadera injusticia, puede ser una injusticia imaginaria. No importa. Para mí es real, dice el terrorista. Así que reacciono ante esa injusticia y, como no tengo otra opción, como no puedo vencerte, te asusto. Contra eso no se puede luchar con armas ni bombas. Bush escogió una respuesta equivocada y, como consecuencia, ha habido más y más sangre; es decir, empezamos el siglo llenos de buena voluntad, pero ahora vemos todo ese odio. No era el momento de dedicarse a esto, sino de ocuparse de la pobreza, y Bush lo estropeó. ¡Qué oportunidad tan desperdiciada!”.
Yunus, en cambio, aprovecha todas las oportunidades que produce la inacabable fecundidad de su mente empresarial. Su aventura más reciente ha sido la creación de una empresa mixta llamada Grameen-Danone. En colaboración con el gigante francés del sector lácteo, abrirá en noviembre una fábrica en Bangladesh para suministrar un yogur muy barato, lleno de vitaminas y de hierro, a los desnutridos niños bangladesíes. “El año pasado me reuní a comer en París con el presidente de Danone, Franck Riboud, y le dije que, en mi opinión, el capitalismo estaba encerrado en una definición demasiado estrecha. Que la empresa no puede consistir sólo en hacer dinero, sino en enriquecer la vida de la gente. Que es posible disfrutar y hallar satisfacción cuando se crea una empresa cuyo principal objetivo no es hacer dinero, sino, por ejemplo, llevar agua potable a los pueblos pobres. Una empresa así sigue siendo capitalismo, pero de un tipo más amplio, más generoso y, al final –creo–, más gratificante. Hablé con Riboud de lo que yo llamo mi concepto de ‘creadores de empresas sociales’. Y respondió de inmediato. ¡De inmediato! Dijo que le parecía fascinante y aceptó, durante esa misma comida, crear Grameen-Danone. Nuestro plan es sencillo: vamos a hacer un yogur que los pobres puedan comprar. Y, si todo sale bien, pronto tendremos 50 fábricas. Cada una será capaz de cubrir sus propios costes y todos los beneficios se quedarán dentro de la compañía”.
Yunus cree –y ahora también el presidente de Danone– que asumir estas ideas capitalistas subversivas sirve para acercar un poco más el santo grial del mundo sin pobreza. Y no es que no se haya avanzado ya mucho. No sólo en los 30 años desde que Yunus fundó Grameen, sino en los ocho transcurridos desde que obtuvo el premio Príncipe de Asturias. En conjunto, Grameen ha prestado más de 5.000 millones de dólares a los pobres. La idea más fantástica de las que ha tenido Yunus en la última década es la de la enorme empresa de móviles que ha creado y que, a su vez, ha generado un nuevo fenómeno, “las señoras del móvil en los pueblos”. Son prestatarias de Grameen que reciben teléfonos a precios especialmente bajos y los alquilan a locales. (Y en una ocasión a la reina Sofía, que llamó al Rey a España desde uno de estos móviles). No sólo ellas ganan más dinero, sino que ha revolucionado las comunicaciones rurales.
¿Cuál es la lección más revolucionaria que ha aprendido de los pobres?, pregunto a Yunus. “Lo más grande que he aprendido es que cada ser humano posee un potencial ilimitado. Esto lo tengo clarísimo. La lástima es que nos limitamos a arañar la superficie. A nuestra especie le queda mucho camino por delante. No pueder ser que tantos millones de personas nazcan en este planeta para pasarse la vida buscando qué comer. Ésa es una actividad de los animales. Pero soy optimista. Realmente creo que podemos acabar con la pobreza en el mundo. Es cuestión de invertir el mismo ingenio y el mismo empuje que hemos dedicado a acabar con injusticias políticas, enviar un hombre a la Luna o la tecnología informática en encontrar la manera de dar a los pobres la oportunidad de realizarse como seres humanos. Se trata, sobre todo, de querer lograr ese objetivo. Dar a los pobres las mismas oportunidades que hemos tenido nosotros, y ver cómo se produce el milagro”.
1998: premio de la Concordia cuatro luchadores. Muhammad Yunus recibió un galardón compartido por “su trabajo abnegado y tenaz, y su contribución ejemplar, en áreas geográficas y en actividades distintas, al progreso y a la mejora de las condiciones de vida de los pueblos”. En la imagen posa sin chaqueta con sus compañeros de premio. (La candidatura conjunta fue iniciativa de Mensajeros de la Paz). De izquierda a derecha: el obispo misionero Nicolás Castellanos, que lucha en Santa Cruz (Bolivia) por mejorar las condiciones de vida de sus habitantes; el médico Joaquín Sanz Gadea, que ha desarrollado su carrera como ginecólogo en áreas desfavorecidas de la República del Congo, y el ex jesuita Vicente Ferrer, quien ha dedicado su vida a los desfavorecidos en la región india de Anantapur.

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viernes, 2 de octubre de 2009

Los bebés que nacen hoy vivirán 100 años (BBC Ciencia)

Más de la mitad de los bebés que nacen hoy en los países ricos del mundo vivirán cien años, afirman investigadores.

Esta cifra, dicen los científicos en la revista The Lancet, significa que el ser humano esta viviendo el doble de años que vivía hace un siglo.
Y no sólo se vive más, sino se viven más años con menos enfermedades discapacitantes.
Los investigadores analizaron datos de más de 30 países desarrollados y encontraron que desde 1950 la probabilidad de sobrevivir después de los 80 años se ha duplicado para ambos sexos.
La clave de esta larga expectativa de vida, creen los expertos, son las conductas más sanas que se están adquiriendo en todas las edades.
"Lo que hicimos fue mirar hacia el futuro" explicó a la BBC el profesor Kaare Christensen, del Centro Danés de Investigación del Envejecimiento, quien dirigió el estudio.
"Y para eso analizamos lo que ha ocurrido en el pasado y cuáles han sido las tendencias hasta ahora. Y descubrimos un patrón extraordinario y constante que muestra que en los últimos 150 años ha habido un aumento muy estable en las perspectivas de vida en los países ricos", dice el científico.
"Y si proyectamos las tendencias actuales hacia el futuro podemos decir que los bebés que nacen hoy vivirán 100 años", agrega.

Cuatro etapas de vida

En 1950, explica el científico, había un 15 o 16% de probabilidades de que una mujer sobreviviera los 80 y 90 años y 12% de que un hombre los sobreviviera.
En 2002, estas cifras aumentaron a 37% para mujeres y 25% para hombres.
El estudio señala que hasta los 1920, las mejoras en la supervivencia de bebés y niños contribuyó a gran parte del aumento en las expectativas de vida.
Desde entonces, este incremento se ha visto acelerado por el progreso en la supervivencia de ancianos, que ha sido particularmente evidente desde los 1970.
"La clave de del aumento de la longevidad ha sido una combinación de factores, como medicinas, educación, etc." dice el profesor Christensen.
"Pero tenemos que ser conscientes de que si queremos seguir con estas tendencias debemos progresar en la supervivencia de los ancianos".
"Es decir, no podemos progresar más en la disminución de muertes entre los jóvenes, así que debemos seguir reduciendo las tasas de mortalidad de los ancianos", agrega.

Cuatro etapas

Los científicos afirman que el ser humano puede considerar hoy que tiene cuatro etapas en la vida: niñez, adultez, ancianidad joven y ancianidad mayor.
La investigación descubrió que entre 30% y 40% de los individuos estudiados de entre 92 y 100 años eran independientes.
Otro estudio en Estados Unidos llevado a cabo con los "supercentenarios" (personas de entre 110 y 119 años) mostró que, incluso a esa edad tan avanzada, 40% de estas personas necesitaban poca ayuda o eran independientes.
Según el profesor Christensen, en muchos países ricos hay evidencia de que se han postergado las limitaciones y las discapacidades provocadas por la mala salud, a pesar de un aumento en las enfermedades crónicas.
Esto se debe a las mejoras en los diagnósticos y tratamientos de enfermedades como las cardiovasculares y el cáncer.

Sólo los ricos

"Básicamente se trata de postergar el envejecimiento -dice el investigador- para poder ser funcionales durante más tiempo".
Porque no se trata de aumentar las perspectivas de vida sino de aumentar también el número de años que se puede vivir sin enfermedades.
"La buena noticia es que la evidencia actual sugiere que la gente no sólo está viviendo más que antes, sino está viviendo más con menos discapacidades y menos limitaciones funcionales", dice Christensen.
La mala noticia es que la longevidad sólo está aumentando en algunas partes del mundo.
De hecho, en algunos países de medianos y bajos ingresos las tendencias muestran que las expectativas de vida están disminuyendo.
"No tenemos que ir muy lejos para observar esa tendencia" dice Christensen.
"En Rusia la longevidad de los hombres está a niveles más bajos que nunca (65 años). Y por supuesto la situación es aún peor en el mundo en desarrollo".
"El estudio que publicamos hoy estuvo centrado en los países de altos ingresos pero es claro que tenemos un desafío mucho más grande en los países de bajos ingresos", explica el científico.
Según Naciones Unidas, en Mozambique y Swazilandia -las naciones con las más bajas perspectivas de vida del mundo- un bebé que nace hoy vivirá entre 39 y 42 años.

Nota Original: Hacer click acá.

viernes, 25 de septiembre de 2009

John X (una lección de seducción)

John X se levantó del banco, arreglando su uniforme, y estudió la multitud de gente que se abría paso hacia la Gran Estación Central. Buscó a la chica cuyo corazón él conocía pero cuya cara nunca había visto, la chica de la rosa. Su interés en ella había comenzado 13 meses antes en una Biblioteca de Florida. Tomando un libro del estante, se encontró intrigado, no por las palabras del libro sino por las notas escritas en el margen. La escritura suave reflejaba una alma pensativa y una mente brillante. En la parte del frente del libro descubrió el nombre de la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell. Con tiempo y esfuerzo localizó su dirección. Ella vivía en Nueva York. Él le escribió una carta para presentarse y para invitarla a corresponderle. Al día siguiente, John fue enviado por barco para servir en la Segunda Guerra Mundial. Durante un año y un mes, los dos se conocieron a través del correo, y un romance fue creciendo. John le pidió una fotografía, pero ella se negó. Ella sentía que si a él de verdad le importaba, no importaría cómo ella luciera. Cuando por fin llegó el día en que él regresaría de Europa, ellos arreglaron su primer encuentro: a las 7:00 pm en la Gran Estación Central de Nueva York. “Tú me reconocerás” dijo ella, “por la rosa roja que llevaré en la solapa”. Así que a las 7 John estaba en la estación buscándola. Dejaré que el señor X les diga lo que sucedió: “Una joven mujer vino hacia mí, su figura alta y esbelta. Su cabello rubio y rizado se encontraba detrás de sus delicadas orejas; sus ojos eran azules como flores. Sus labios y su mentón tenían una gentil firmeza y su traje verde pálido era como la primavera en vida. Yo comencé a caminar hacia ella sin darme cuenta que no llevaba la rosa. Mientras se movía, una pequeña y provocativa sonrisa curvó sus labios: “¿Vas por mi vía, marinero?” Murmuró ella. Casi incontrolablemente di un paso hacia ella y entonces vi a Hollys Maynell parada casi directamente detrás de la chica. Una mujer, ya pasada de sus 40, con cabello grisáceo bajo un sombrero gastado. Era más que regordeta, sus pies con gruesos tobillos descansaban en zapatos de suela baja. La chica del traje verde iba rápidamente. Sentí como si me partiera en dos: mi deseo tan agudo de seguirla, y a la vez tan profundo mi anhelo por la mujer cuyo espíritu me había acompañado y apoyado. Y ahí estaba ella. Su pálida y rolliza cara era gentil y sensible, sus ojos grises tenían un brillo cálido y amigable. No vacilé. Mis dedos apretaron la pequeña y usada copia de cuero del libro que era para identificarme con ella. Esto no sería amor, pero sería algo preciado, algo quizá mejor que el amor, una amistad por la que había y debía estar siempre agradecido. Cuadré mis hombros, saludé y le ofrecí el libro a la mujer, aunque mientras hablaba me sentí ahogado por la amargura de mi decepción. Soy el Teniente John X, y usted debe ser la Srta. Maynell. Estoy muy contento que me pudiera conocer; ¿la puedo llevar a cenar? La cara de la mujer se ensanchó en una sonrisa tolerante. “No sé de qué se trata esto hijo” ella respondió, “pero la señorita del traje verde que se acaba de ir me rogó que usara esta rosa en mi abrigo. Y ella dijo que si usted me invitaba a cenar yo le diría que lo está esperando en el restaurante de frente. Ella dijo que era una clase de prueba!” No es difícil de entender y admirar la sabiduría de la Srta. Maynell. La verdadera naturaleza de un corazón se ve en su respuesta a lo no atractivo. “Dime a quien amas” escribió Houssaye, “Y te diré quién eres”.

(Sin información sobre el nombre del autor)

sábado, 19 de septiembre de 2009

martes, 15 de septiembre de 2009

sábado, 5 de septiembre de 2009

Un laboratorio que mata niños

Pfizer negocia con Nigeria un acuerdo extrajudicial por la muerte de 11 niños en ensayos clínicos
La justicia de EE UU se declara competente para juzgar el caso [Reproducción de Nota]

La mayor farmacéutica del mundo, Pfizer, negocia con el Gobierno de Nigeria un acuerdo extrajudicial para evitar un juicio por la muerte de 11 niños en el país africano en el ensayo clínico de un medicamento llamado Trovan. En un comunicado, la compañía señala que "estamos dialogando y hemos hecho progresos, aunque aún hay importantes cuestiones que deben ser resueltas antes de alcanzar un acuerdo final". El diario británico The Independent informa hoy de que el gigante farmacéutico pagará 55 millones de euros en concepto de indemnización a las familias afectadas.

En 1996, Nigeria sufrió una epidemia de meningitis que terminó con la vida de al menos 11.000 personas. En medio de la crisis humanitaria, Pfizer, famosa por haber inventado la Viagra, envió a un grupo de médicos que colocó su centro de operaciones al lado de un centro médico gestionado por Médicos sin Fronteras, que intentaba detener la tragedia gracias a medicinas cuya fiabilidad estaba demostrada. Los facultativos enviados por la farmacéutica captaron a 200 niños y prometieron a sus familias que los curarían. Once de aquellos niños murieron y muchos más sufrieron efectos secundarios graves, incluidos daños cerebrales. Pese a que la alerta sanitaria persistía, el fracaso de la terapia experimental de Pfizer llevó a la empresa a desmantelar su dispositivo apenas dos semanas después de llegar a la zona sin ofrecer información sobre los experimentos.

La historia es una de tantas que ocurren en África y que en numerosas ocasiones han sido carne de novela o de película. No en vano, John Le Carré escribió El jardinero fiel, cuya adaptación a la gran pantalla consiguió cuatro Oscar, a partir de los hechos ocurridos aquel 1996 en Nigeria, según alegan los demandantes.

En lugar de acabar lo ocurrido en el baúl de los recuerdos, la conciencia de uno de los investigadores que participó en la misión de Pfizer le llevó a denunciar los hechos en su propia empresa mediante una carta dirigida al máximo directivo de la compañía, William Steere. En ella, el médico advertía de lo sucedido y aseguraba que las pruebas realizadas por Pfizer habían "violado normas éticas". Un día después de enviar la carta, el empleado fue despedido, aunque la farmacéutica alegó que la medida no tenía relación con la misiva.

Pfizer siempre ha mantenido que contaba con el permiso de las autoridades sanitarias del país para probar el nuevo medicamento y que recabó el permiso de los padres, algo que ellos niegan. Además, la farmacéutica afirma que sólo seis de los niños murieron tras administrárseles Trovan y que los otros cinco fallecieron tras recibir dosis de Rocephin, un producto certificado.

Nueve años después, la batalla legal iniciada por un grupo de familiares de los niños afectados y conducida por un abogado nigeriano y otro estadounidense podría dar sus frutos. El que pueda llegarse a un acuerdo extrajudicial no evitaría que el caso pueda seguir vivo en Estados Unidos, donde un tribunal de apelación del Estado de Nueva York ha dado vía libre para que el caso pueda ser admitido a trámite en el país donde radica la compañía.

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viernes, 4 de septiembre de 2009

La mayor multa de la historia

Pfizer pagará 1.600 millones de euros por la promoción ilegal de sus medicinas [Reproducción de Nota]
El gigante farmacéutico llega a un acuerdo con el Gobierno de EE UU para resolver una demanda criminal por recomendar medicamentos para usos distintos a los prescritos.- Es un cifra récord.

El gigante farmacéutico Pfizer ha llegado a un acuerdo con el Gobierno de EE UU para pagar una cifra récord de 2.300 millones de dólares (unos 1.617 millones de euros) para resolver los cargos civiles y criminales que pesaban contra la empresa por la promoción ilegal de cuatro de sus medicamentos. Es la mayor multa de la historia por un caso similar y supera los 1.420 millones pagados por Eli Lilly and Co por la promoción ilegal de uno de sus productos contra la esquizofrenia.

La acusación que pesa sobre Pfizer es la de promocionar estos medicamentos para otros usos distintos a aquellos para los que están prescritos. En EE UU, la ley permite a las farmacias recomendar medicinas para usos distintos a los que fueron creadas, pero es una práctica prohibida para los fabricantes. La compañía, que anunció un principio de acuerdo a principios de año pero sin más detalles, ya estuvo implicada en un caso similar en 2004.

El caso viene de lejos puesto que analgésico Bextra fue ya retirado del mercado en 2005 por razones de seguridad. Según informa la propia compañía, los otros medicamentos incluidos en el acuerdo son Lyrica, una píldora para los dolores; el tratamiento para la esquizofrenia Geodon y el tratamiento para infecciones Zyvox.

El acuerdo da por cerrados "todos los asuntos pendientes" con el departamento de Jusitica, asegura Pfizer en un comunicado, incluida la investigación sobre el pago a algunos médicos para que recetasen sus productos. "Es una gran oportunidad porque permite que Pfizer centre de nuevo su atención a las cosas que realmente importan para una empresa biofarmacéutica", asegura Amy W. Schulman, consejero general de la compañía.

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sábado, 22 de agosto de 2009

martes, 18 de agosto de 2009

Licencia para fumar - Licencia para matar

Informe de 1978 para la industria tabacalera británica
"Necesitamos algo para que la gente muera"
La industria tabacalera de Reino Unido manejó a finales de los setenta la idea de vender que fumar era bueno porque el cáncer reducía el número de personas mayores dependientes
EMILIO DE BENITO - Madrid - 12/08/2009 [Reproducción de Nota]

A finales de los setenta, la industria tabacalera estaba en un "momento crítico". Las evidencias de la relación entre su producto y el cáncer de pulmón eran ya incontestables, y el sector estaba "siendo cuestionado en muchas direcciones". Así lo recoge un informe de la asesoría Campbell-Johnson para la Asociación Británica de Tabacaleras (BAT). Han pasado 30 años desde entonces, pero parece que algunas de las consideraciones del texto no cayeron en saco roto. Ante la inminencia de un cambio en la legislación española que endurezca las actuales limitaciones para fumar en público, el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo ha desvelado este estudio. Seguramente, algunas de sus afirmaciones fueron sólo para consumo interno. Pero eso no les quita interés, aunque ya no se puedan aplicar al pie de la letra.

"El tabaco tiene la función social de limitar el número de personas mayores dependientes que la economía debe mantener". Esta consideración está contenida en un documento para manejar las relaciones públicas que la industria tabacalera británica encargó a finales de 1978. El propio autor reconoce que "obviamente" este argumento "no se puede usar públicamente", pero lo desarrolla: "Con un aumento general de la esperanza de vida, necesitamos algo para que la gente muera. En sustitución de los efectos de la guerra, la pobreza y el hambre, el cáncer, considerado como la enfermedad de los países ricos, desarrollados, tiene un papel que jugar". Esta idea, considerada un "factor psicológico para continuar el gusto de la gente por fumar como algo placentero, aunque sea un hábito peligroso, no debe ser infravalorado".

En el texto se reconoce el daño que le puede hacer a la industria la asociación del fumar con el cáncer de pulmón. "Este reto médico ha actuado como una bomba nuclear de efecto duradero" para el sector, admite el informe. Pero aún así, sugiere varias posibilidades para contrarrestar su efecto. Intentar negarlo es "escoger plantear la batalla donde la oposición [al tabaco] es más fuerte", así que habrá que esperar: "Con algún tremendo avance en lo que sabemos de las causas del cáncer o el descubrimiento de un potente inhibidor oncológico, se puede transformar la controversia sobre tabaco y salud", sugiere. Por eso, "la industria necesita estar preparada ante un repentino avance médico".

La otra posibilidad que sugería el informe era que la presión sobre el tabaco cediera ante la importancia que estaba tomando en aquella época el estudio del cáncer de mama. En cambio, advertía sobre otro posible frente médico: "El papel del hábito [de fumar] como un importante factor de riesgo cardiaco".

Entonces -recordemos, 1978-, para la industria todavía quedaba una batalla médica que dar: la de los fumadores pasivos, en el "límite de lo creíble". "Se ha intentado definir como un riesgo sanitario general en lugar de un peligro limitado a ciertos grupos restringidos de población".

También sugieren un posible peligro. Que la demonización del tabaco vaya acompañada de una relajación ante la marihuana, o una asociación entre ambas sustancias. Aunque el tabaco sea una "droga de relajación" que puede ser "una bendición para la humanidad en un mundo estresado", su asociación con la marihuana sería perjudicial.

Si la defensa sanitaria del tabaco ya se daba por perdida en 1978, quedaba la batalla social. "El humo del tabaco tiene una importante capacidad de molestar, y la incapacidad de los fumadores para tener en cuenta la comodidad de los demás es una de las razones importante que ahora se usan para condenar el hábito", indica.

Para combatir esta mala imagen, el documento sugiere varias líneas. "Todavía hay margen para intentar conseguir que el fumar se considere uno de los hábitos que no son cuestionables per se", indica. Una de las actuaciones es promover un código de conducta entre los fumadores que, si se siguen, "asegurará que no sean acusados por los no fumadores de que asumen arrogantemente el derecho a contaminar el aire a su alrededor". "Su tono tiene que ser franco y positivo", y uno de sus objetivos debe ser "restaurar la imagen del fumador como una persona extravertida y sociable, y no el ser el neurótico, apestoso y marginal que pintan los antifumadores".

La otra es la creación -"con la bendición de la industria"- de asociaciones de fumadores. El propio texto reconoce que hacer esto es difícil si se quiere que parezca una organización independiente, pero añade una posible línea de actuación: "La protección de la libertad para elegir de todo individuo adulto en cualquier campo (aunque especialmente para fumar)" y "la defensa de los fumadores contra una injusta discriminación o restricción en su disfrute del tabaco". Este es uno de los motivos por los que grupos científicos como el CNPT acusan a las asociaciones profumadores de trabajar en beneficio de la industria.

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lunes, 17 de agosto de 2009

No todo lo que vuela es ave

Rally de Argentina - La Vuelta en Río Negro (17/08/09). Impactante accidente del "Coyote" Villagra.

¿Qué impacto ecológico tienen estas competencias?
(muy lindas para muchos - sobre todo para los que tienen acceso a la tecnología automovilistica de punta -).

Nuevamente Argentina ... sigue siendo un país "basura" (o basurero, donde el mundo tira sus desechos, sin que se tome conciencia real de la necesidad apremiante de conservación de las riquezas naturales).

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domingo, 16 de agosto de 2009

El negocio y la mafia de la medicina (Ghislaine Lanctot )

La mafia médica es el título del libro que le costó a la doctora Ghislaine Lanctot su expulsión del colegio de médicos y la retirada de su licencia para ejercer medicina. Se trata probablemente de la denuncia publicada más completa, integral, explícita y clara del papel que juega a nivel mundial el complejo formado por el Sistema Sanitario y las industria farmacéutica.

El libro expone, por una parte, la érronea concepción de la salud y la enfermedad que tiene la sociedad occidental moderna, fomentada por esta mafia médica que ha monopolizado la salud pública creando el más lucrativo de los negocios. Además de tratar sobre la verdadera naturaleza de las enfermedades, explica cómo las grandes empresas farmacéuticas controlan no sólo la investigación sino también la docencia médica, y cómo se ha creado un Sistema Sanitario basado en la enfermedad en lugar de en la salud, que cronifica enfermedades y mantiene a los ciudadanos ignorantes y dependientes de él. El libro es pura artillería pesada contra todos los miedos y mentiras que destrozan nuestra salud y nuestra capacidad de autorregulació n natural, volviéndonos manipulables y completamente dependientes del sistema. A continuación, una estupenda entrevista a la autora que realizó Laura Jimeno Muñoz para Discovery Salud:

MEDICINA SIGNIFICA NEGOCIO
...

NOTA COMPLETA: Hacer click acá


Ghislaine Lanctot (autora)

Texto Leido en YouTube: Click acá (Part. 1 - de la 2 a la 5 buscarlos allí -)
Fuente: Click acá
En otro blog: Click acá

Juez español resalta cuáles son los deberes de los padres con los hijos

Emilio Calatayud Pérez (Ciudad Real, 22 de diciembre de 1955) es un magistrado español, juez de menores de Granada conocido por sus sentencias ejemplares.
Sus sentencias educativas han bajado la delincuencia en Granada y han aumentado el número de menores que no reinciden en el delito. En casi 20 años, el «padrazo» ha juzgado a más de 10.000 jóvenes a los que, siempre que puede, da esa segunda oportunidad que todos alguna vez hemos necesitado.

Según el propio Emilio:
" Mi mayor satisfacción es que ahora estén aquí, sentados a mi lado, rehabilitados, contentos con sus nuevas vidas. ¿Cuándo un juez se encuentra así, amigablemente, como yo hoy, con tres de sus antiguos condenados?» Emilio Calatayud lo dice con auténtico orgullo. Junto a él, Jesús Antonio, Enrique y Federico sonríen a quien todos en Granada conocen también como el «padrazo», el juez de Menores más conocido de España, aquél de las condenas ejemplares que en cada chaval jamás ve a un mero «delincuente», sino a «un joven que cometió un delito» y, aun más, a una víctima de un sistema social que demuestra fracasar cada mañana en la que él vuelve a condenar a un crío. Ante esa instancia, su desafío es claro: rehabilitar sin encerrar a quienes han delinquido, trabajar con ellos en el mismo entorno en el que cometieron sus faltas. Lleva 17 años intentándolo, e incluso lográndolo: el 82 por ciento de los menores que cumplen condenas en el régimen de medio abierto --libertad vigilada y prestación de servicios al beneficio de la comunidad-- no reincide en el delito. «Hoy ya evitamos incluso que un 70 por ciento de los menores vaya en un futuro a prisión --explica--, un gran logro de los profesionales que trabajan conmigo y de los que yo soy sólo la cabeza más visible."






martes, 11 de agosto de 2009

Google contraataca con un buscador "más rápido"

Lanzó en versión Beta un nuevo buscador, tras la llegada al mercado de Bing. Se puede probar en www2.sandbox.google.com [Reproducción de Nota]

Google planea renovar su buscador, ante la fuerte competencia en el mercado y tras la llegada de Bing (Microsoft).

El equipo de técnicos de la compañía está rediseñando su funcionamiento con el objetivo de ampliar su tamaño y mejorar su velocidad de indexación, precisión y exhaustividad, según avanza el blog oficial de Google para desarrolladores.

Google ha decidido dar un paso hacia delante con el lanzamiento de una nueva versión de su buscador, que ya se puede probar en modo beta en www2.sandbox.google.com.

Los cambios que introduce la nueva herramienta giran en torno a dos aspectos fundamentales basados en la relevancia de las noticias recientes y la mayor velocidad en la devolución de los resultados de búsqueda.

"Durante los últimos meses, un gran grupo de googlers (empleados de la compañía) han trabajado en un proyecto secreto: una arquitectura de nueva generación para las búsquedas de Google", escriben en el blog Sitaram Iyer, ingeniero de software, y Matt Cutts, ingeniero jefe.

Los que quizá adviertan algunas modificaciones serán los desarrolladores web y los expertos en búsquedas (power searchers).

Nota Original: Hacer click acá

jueves, 6 de agosto de 2009

El uso del pañuelo como símbolo de libertad: mujeres españolas musulmanas.


"Hace algo más de un año, tras un contacto mantenido con unos periodistas a raíz de un reportaje sobre la integración, nació la idea de hacer un documental íntegramente sobre el velo y la mujer musulmana en España, todo ello, porque una de las que aparecían en el reportaje afirmó que para ella el velo es libertad, una afirmación que sin lugar a duda les impactó ... "

Link al Blog: «Asociación de Mujeres Jóvenes Musulmanas "BIDAYA"»

Video: [duración aproximada de 50 minutos]

miércoles, 5 de agosto de 2009

The Story of Stuff: Historia de las cosas (subtítulos en español)






Un video muy bien hecho (por Annie Leonard), sobre el consumo, el proceso de la creación de bienes, y la contaminación.

Doblado al castellano: 1-3 ; 2-3 ; 3-3

lunes, 3 de agosto de 2009

Afirman que en 10 años podría construirse un cerebro humano artificial

Un proyecto liderado por un científico sudafricano utilizará 10.000 laptops para generar una simulación de las funciones cerebrales. [Reproducción de Nota]

En diez años podría construirse un cerebro humano artificial. Al menos, eso es lo que anunció el científico sudafricano Henry Markram en una conferencia sobre tecnología realizada en Oxford, Inglaterra.

Hasta ahora, el proyecto científico que dirige Markram ya consiguió crear -con la ayuda de una supercomputadora IBM- una simulación artificial de una parte crucial del cerebro de una rata. El objetivo del Blue Brain Project, con base en la Escuela Politécnica Federal en Lausana (Suiza), es crear un modelo del cerebro completo de una rata que se comporte biológicamente de manera correcta. Una vez que lo consigan, se proponen generar una simulación del cerebro humano. Su meta: estos modelos podrían arrojar pistas sobre el funcionamiento del cerebro y avanzar la búsqueda de tratamiento para varias enfermedades mentales.

La investigación del Blue Brain Project se ha centrado en la columna neocortical, el principal componente del neocórtex, que es la sección del cerebro de los mamíferos responsable de funciones superiores como la percepción sensorial o el lenguaje. Usando una supercomputadora, el equipo de Markram generó modelos para cada neurona en la columna neocortical. Por cada neurona en la simulación se utiliza un laptop, por lo que, adelantó el científico, "se necesitarán 10.000 laptops".

Las simulaciones dan pistas a los investigadores sobre el funcionamiento del cerebro. Por ejemplo, pueden mostrar al cerebro una imagen, como una flor, y seguir la actividad eléctrica de la máquina, o sea, ver cómo se hace la representación de la imagen. "Se estimula al sistema y éste crea su propia representación", explicó Markram.

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Google busca alejar a sus clientes de los servicios de Microsoft

El gigante de Internet salió a publicitar un paquete de programas para empresas de 2007. [Reproducción de Nota]

A pesar de ser mundialmente conocido, Google Inc. inició una rara campaña publicitaria en Estados Unidos para promover una serie de programas para empresas, que se venden a 50 dólares anuales por empleado.

El popular buscador de Internet - que ya se ha convertido en un sinónimo de búsqueda en línea - está usando carteles publicitarios en las principales autopistas de Nueva York, San Francisco, Chicago y Boston este mes para anunciar los programas. Cada día se mostrará un mensaje distinto a lo largo de todo agosto, empezando el lunes.

Google vendió su paquete de programas desde 2007, pero no fue hasta poco que se dio cuenta de que necesitaba un plan de ventas más fuerte.

"La gente no necesariamente piensa en Google cuando se trata de ver cómo podemos ayudar a empresas", dijo Michael Lock, director de ventas y operaciones para la división empresarial de Google en América del Norte.

De momento, Google no planea hacer publicidad de sus programas en medios como revistas, diarios, televisión o radio, dijo Andy Berndt, director de los laboratorios creativos de la compañía.

La campaña de carteles publicitarios demuestra la determinación de Google de alejar a sus clientes de los típicos servicios de correo electrónico de Microsoft Corp. y de programas de redacción, cálculo y agenda para ser usados en computadoras.

Google reforzó su batalla contra Microsoft en momentos en que el popular buscador se enfrenta a problemas potenciales.

Microsoft anunció la semana pasada una alianza con Yahoo Inc. en su división de búsquedas por internet. El pacto aún deberá ser aprobado por agencias reguladoras. Microsoft también mejoró su buscador de internet en junio y lo llamó Bing, un cambio que ha sido anunciado con una campaña de mercadotecnia de 100 millones de dólares.

En cambio, Google casi nunca ha realizado campañas publicitarias para promover su buscador de Internet desde que fue lanzado hace casi 11 años.

La compañía, con sede en Mountain View, California, se ha centrado en las recomendaciones de boca en boca y en su presencia gratuita en los medios para establecer su buscador como la herramienta más potente en Internet.

La estrategia ha funcionado bien: la publicidad ligada al buscador generó 10.700 millones de dólares en ganancias durante la primera mitad de este año.

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EE.UU.: acusan de muerte a padre que rezaba mientras veía fallecer a su hija

Dale Newmann fue encontrado culpable de la muerte de su niña de 11 años, enferma de diabetes. El tribunal lo condenó por orar mientras la menor agonizaba en el suelo, en vez de llevarla al hospital. Creyó que Dios iba a salvarla. [Reproducción de Nota]

Un tribunal de Estados Unidos encontró culpable a Dale Neumann de la muerte de su hija de once años, enferma de diabetes, quien falleció en el suelo de su casa mientras sus padres rezaban con un grupo de personas por su recuperación, en vez de llevarla al hospital.

Neumann, de 47 años, quien en el pasado estudió para ser pastor de la iglesia evangélica pentecostal, dijo ante el tribunal que nunca pensó que su hija moriría porque estaba seguro de que Dios curaría a su hija.

La pequeña Madeline murió en su casa de Wisconsin (norte del país) a causa de una diabetes no diagnosticada, que según indicaron varios médicos durante el juicio hubiera tenido cura con la atención adecuada.

La fiscalía alegó que sus progenitores deberían haberla llevado urgentemente al hospital, puesto que la niña no podía andar, hablar, comer o beber.

Una de las personas que rezaba en el grupo llamó a una ambulancia cuando la menor dejó de respirar, pero ya era demasiado tarde.

Neumann alegó que pensaba que su hija sufría de gripe y no era consciente de lo enferma que estaba, pero dijo que "si hubiese ido al médico, habría colocado al doctor por encima de Dios".

"Dios promete en la Biblia curar", aseguró Neumann, quien afronta cargos por homicidio de segundo grado por negligencia, según recoge la prensa local.

La defensa argumentó que Neumann estaba convencido de que rezar curaría a la niña, por lo que pidió que no sea acusado de ningún crimen.

Los médicos, por su parte, explicaron que si se le hubiera aplicado insulina y los cuidados necesarios la niña podría haber sobrevivido.

La fiscalía señaló que Neumann subestimó la gravedad de la enfermedad de su hija y permitió su muerte anteponiendo sus creencias a la salud de la menor.

La esposa de Neumann, Leilani, de 41 años, fue condenada con los mismos cargos a principios de año. Ambos serán sentenciados el próximo 6 de octubre y afrontan penas que podrían superar los 25 años de prisión.

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domingo, 2 de agosto de 2009

Presentan en Austria dos obras inéditas de Mozart creadas en su niñez

Las piezas habían sido atribuidas anteriormente al padre del compositor, también músico. [Reproducción de Nota]

La Fundación Internacional Mozarteum ha presentado hoy en Salzburgo (Austria), por primera vez en público, dos breves obras de un libro de partituras de 1763 tras descubrir que fueron creadas por Amadeus Mozart en su niñez. Son un movimiento de concierto para piano, de cinco minutos de duración, y un preludio de un minuto. En el acto, el austriaco Florian Birsak ejecutó al piano las dos piezas.

Estaban escritas en el llamado "libro de notas para Nannerl" y anteriormente se habían adjudicado al padre del músico. Pero tras estudiar las composiciones al detalle, los expertos han concluido, "con una probabilidad que raya la seguridad", que fueron creadas por el niño prodigio Mozart. "El estilo de las composiciones no corresponde a Leopold" [el padre de Mozart], ha declarado un experto de la fundación. La dificultad técnica de las piezas, que exigen un enorme virtuosismo como cruzar las manos y hacerlas saltar por el teclado, apunta a "un músico joven que se desfogó para mostrar lo que sabía hacer". Además, el movimiento tienen fallos técnicos de composición que "jamás le hubieran pasado al experimentado Leopold", explico el experto. Mozart comenzó a componer a los cinco años y realizó más de 600 obras en sus 35 años de vida.

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